Sobre la industria de software/desarrollo en dominicana (Parte 1)

Desarrollo de software
Desarrollo de software

Hay un hashtag que se usa mucho en Twitter y es #apoyololocal. Desafortunadamente lo que se usa mucho es el hashtag, pero el acto en sí de apoyar lo local no es usado a nivel nacional, y es una verdadera pena.

Considero que nosotros mismos deberíamos apoyar más nuestras propuestas, y quiero aclarar que me refiero a las propuestas originales, no a cualquier copia barata que no aporte nada más que el nombre dominicano, porque entonces no tiene sentido. En el país existen, y siguen surgiendo cada vez más, propuestas bastante interesantes para consumo local, algunas sumamente originales, otras no tanto pero que no por ello pierden utilidad, y más aun cuando van dirigidas puntualmente a las necesidades dominicanas (como en el caso de cashflow.com.do).

Claro, para comenzar a apoyar lo local es necesario tomar en cuenta algunas notas que hay que superar.

Primero, los precios

Tomemos como ejemplo Cashflow.com.do, cuyos precios van desde los $20 dólares hasta los $100 dólares mensuales, cada plan con diversos beneficios que justifican su precio. No hay plan gratis ni de muestra (lo cual es sumamente importante para conseguir el enganche al uso del servicio) pero fuera de eso los precios están relativamente justos. Digo relativamente porque en internet podemos encontrar servicios similares con un cobro menor, ahora bien, el servicio merece la pena la prueba.

Es difícil dar precios para este tipo de servicios, tenemos como mucho 2 o 3 millones de internautas a nivel nacional, de los cuales la mayoría son internautas con un poder de adquisición cerca de 0, es decir, que no tienen capacidad de compra en internet. Es decir que como desarrolladores locales tenemos muy poco público, si queremos vivir de las aplicaciones que hacemos, tenemos que poner un precio que por lo menos nos permita cubrir los gastos que nos genera el servicio, de lo contrario el proyecto no podrá auto sostenerse.

Un cliente quiere adquirir dicho servicio y debe pagar (20*36.5)*1.16 = $846.8 pesos dominicanos. Mensualmente, pues por el servicio local debemos pagar 16% de ITBIS mientras que si contratamos el servicio en el extranjero nos ahorramos ese 16% de impuestos. Esto es contraproducente para el servicio y la gente detrás del mismo.

El mismo tema del cobro es una limitante muy grande, si queremos aceptar pagos en línea (para de cierta manera automatizar más el proceso) debemos usar una opción como paypal que nos cobra un fee en dólares por cada transacción. Si usamos una solución local (CardNet o VisaNet) primero que todo es un dolor de cabeza y una pérdida muy grande de tiempo y dinero conseguir el permiso para realizar las transacciones, luego de obtener el permiso hay que contratar una entidad que actúe como gestor de pago, y recordemos que mientras más personas haya en el medio, menor es el ingreso final para el servicio. Teniendo en cuenta que el cliente que decide pagar $720 pesos por nuestro servicio al final está pagando $846.8, pero de esos $846.8 estamos pagando $146.8 de impuestos al estado, luego nos quedan $720 de los cuales pagamos 5% por transacción a la entidad “reguladora” y tenemos que pagar $36 pesos a dicha entidad (aparte de la inversión que tenemos que hacer para conseguir el permiso) más un fee que se lleva el gestor de pagos que, siendo considerados sea un 2%, tenemos $14.4 pesos por transacción. Finalmente de eso nos quedan $846.6-146.6-36-14.4=$680.4.

El problema no es avaricia por parte de los creadores del servicio, los altos precios son debido a que una empresa no tiene otra alternativa si quiere hacer su producto rentable.

¿Solución a éste problema?

En mi opinión esto se soluciona con la liberación de impuestos de las empresas que utilicen servicios locales y con la creación de un impuesto a aquellas empresas que hagan lo contrario. De este modo estarían casi forzando al apoyo local. Para esto es necesario una especie de registro mercantil u oficina que se encargue de listar las opciones locales que existen y que al mismo tiempo sirva de directorio para las empresas que tengan determinada necesidad para consultar quién puede brindarles ese servicio. Ej: Una empresa necesita una opción de contabilidad online y primero confirma las opciones disponibles en dicha entidad, en caso contrario se le permite contratar un servicio extranjero.

Si queremos aumentar el desarrollo del país debemos de proveer de las condiciones para que el dinero del mismo se quede aquí, y no se vaya a la cuenta de banco de ninguna empresa extranjera.

Segundo, la calidad

Otro motivo por el cual no es posible apoyar lo local como se debería es debido a que muchas de las opciones que encontramos en el exterior poseen mayor calidad de servicio que las opciones locales, esto no se debe a mayor inteligencia o capacidad, sino a una mala asesoría por parte de los mismos desarrolladores. La misma entidad que regula el uso de los servicios criollos debe también velar porque las opciones disponibles en el mercado tengan cierto nivel de calidad y seguridad.

Algo muy común y cierto (y de lo cual habla Williams Mendez en su blog) es el hecho de que las mismas universidades e institutos técnicos del país no enseñan otra cosa que no sea software propietario, específicamente de Microsoft. No estoy en contra de Microsoft, el problema es que los desarrolladores y profesionales que crecen así, crecen en algo que llamo un efecto burbuja. Se encierran dentro de una burbuja donde los productos de Microsoft son la única alternativa a sus problemas, que no solo no conocen que hay otras opciones con mucho menor costo y con mucha mayor calidad, sino que no están abiertos a conocerlas, porque Microsoft es todo lo que necesitan.

Si quieren un ejemplo de esto fíjense en la página de la DGII, es sumamente atractiva en cuanto a diseño, se mantiene al día, la actualizan constantemente, contiene muchas opciones para facilitarnos la vida, sin embargo solo es funcional cuando se accede desde Internet Explorer. Recientemente entre con Google Chrome (que es el navegador que estoy usando últimamente debido a sus tantas ventajas) y enviando un formulario, un simple formulario, mi navegador llego al límite de consumir 948MB de memoria. Obviamente el formulario nunca se envió y tuve que entrar con Explorer para poder enviarlo. El problema es que en mi laptop, en Linux, no tengo Explorer. Todas las compañías de software del país se especializan en Windows, esto no está mal porque se encargan del mayor share de mercado actualmente, pero ninguna ha siquiera considerado hacer una aplicación que pueda correr en Linux o en Mac OS X.

Cuando hablo de calidad me refiero a usabilidad, a accesibilidad, a ese toque que diferencia a los productos extranjeros (en un mercado mucho más exigente) de los locales.

Así como digo una cosa digo otra, si una persona desea lanzar un servicio local y recibir apoyo primero debe garantizar que dicho servicio sea una competencia viable para muchos que hay por ahí, de lo contrario no vale la pena apoyar un proyecto solo porque sea dominicano.

Tercero, las cuñas

Seamos sinceros, una compañía de desarrollo puede ser muy buena y si no encuentra un cliente grande que le pague bien por lo que hace nunca se dará a conocer, del mismo modo una compañía puede ser muy mala y si tiene un primo, amigo, allegado, interesado en la entidad que contrata entonces tiene el proyecto asegurado. ¿Las licitaciones publicas? Si claro, pide 5 propuestas y no te preocupes que el negocio lo tienes seguro, pero sácame lo mío.

No tengo solución a esto, estamos hablando directamente de la ética profesional y la moral de las personas y, en primer lugar no soy quien para darle clases de moral a nadie, y en segundo lugar eso no lo podré cambiar por muchas líneas que escriba en este blog. De las cuñas nadie nos salva, lo único que podemos hacer es tratar de conseguirnos las nuestras.

Cuarto, regulación del mercado

En este país cada cual cobra lo que quiere por el servicio que ofrece, no hay límites, tenemos personas que cobran millones de pesos por hacer algo simple y otras que deben cobrar chelitos por hacer cosas complejas.

La misma entidad menciono en puntos anteriores, debe regular los precios de un servicio, porque de lo contrario tendremos un mercado en el que el que quiera ser competitivo morirá de hambre. Hay precios que son altos y justificados, un profesional pasa años quemándose las pestañas para poder realizar algún trabajo, es injusto que luego que se especializa en algo tenga que hacer uno cada dos semanas para poder comer o de lo contrario muere de hambre.

Cuando digo regulación de precios no me refiero a reducción, me refiero a justificación de los mismos. Una compañía no puede cobrar lo mismo cuando baja un template de internet que ya tienen otros 1,200 clientes a cuando sienta a uno o mas diseñadores a pensar, idealizar y conceptualizar una solución de diseño que justifique beneficios para un cliente mas allá de que “se ve bonito”, pero al final la compañía que cobra $20 mil por una página web cuyo diseño, programación, funcionalidad y contenido provienen de un producto enlatado, lo que hace es perjudicar a otra que cobra $42 mil y que ofrece la promesa de desarrollar todo a la medida de las necesidades del cliente que lo contrata.

Ya con esto termino la parte 1 de este tema. Hay mucha tela de donde cortar pero primero quiero conocer las opiniones de los lectores sobre el mismo.